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08/01/2018 / José Quintás Alonso

Aviso para navegantes: Aprender de la experiencia y NO cometer los mismos errores, parece razonable

En Enero del 2018, Pedro Solbes compareció ante la comisión de crisis financiera en el Congreso. En El País (10 de enero de 2018), Íñigo de Barrón lo escribió así.

Pedro Solbes llega a la comisión de crisis financiera en el Congreso en Madrid. Andrea Comas

La autocrítica ha sido una actitud casi desconocida en la Comisión de investigación de la crisis financiera que se desarrolla en el Congreso. Este miércoles por la mañana Pedro Solbes , exvicepresidente del Gobierno con José Luis Rodríguez Zapatero, entre abril de 2004 y abril de 2009, admitió al menos seis errores en su gestión. En algunos casos, matizó que aunque se hubiera actuado de otro modo tampoco hubiera evitado la crisis. Al dejar el cargo en 2009, Solbes fue criticado por marcharse en plena crisis para ocupar puestos en los consejos de la italiana Enel y el banco británico Barclays. Ya no ocupa ningún consejo.  

“Nos equivocamos totalmente en las previsiones macroeconómicas. No fuimos capaces de detectar la fuerte recesión española en 2009 y se pensaba volver a una situación de crecimiento en 2010. Esperábamos un aterrizaje suave de la burbuja, pero no fue así”. En su opinión, nunca creyeron en una doble recesión económica y eso agudizó la crisis porque limitó la capacidad del Gobierno para actuar, se justificó. “Creo que debimos ser más valientes para elevar el superávit y en entrar en la reforma de la gobernanza de las cajas”, confesó. 

El responsable económico de España en el arranque de la crisis también admitió que “hubiera sido deseable una política fiscal más restrictiva”, pero no se hizo por creer que no había riesgos graves al estar bajo el paraguas de la Unión Monetaria. “Las finanzas públicas hubieran podido estar aún más saneadas; hubiera mejorado nuestros márgenes para actuar en la crisis, aunque no la hubiera evitado”, añadió, al tiempo que apuntó que “se minusvaloró el riesgo de déficit por cuenta corriente por la existencia de un mercado único para el euro. Nuestra contribución fue no echar más leña al fuego con una política fiscal enfocada a los superávits”.

La idea que más repitió Solbes en sus cuatro horas de comparecencia fue que no se debía haber gastado tanto. “Era una época de abundancia y se gastó en AVE, puertos, aeropuertos… no sé si fue la forma más eficiente de emplear el gasto público. Por definición, no se puede tener un AVE en la puerta de cada persona”. 

Sin citar a Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica del Gobierno socialista, con el que mantuvo diferencias públicas, Solbes dijo que a él un 36% de deuda sobre PIB no le parecía escasa, “pero para la otra coalición que formaba el Gobierno, la otra parte, sí se veían escaso. Póngase en la situación política del momento, un Gobierno en minoría y todo el mundo con ganas de más gasto”.

Sobre los costes laborales y el grave problema de competitividad con la que España entró en la crisis, Solbes apuntó que “no fuimos capaces de mejorar la situación corrigiendo su evolución; ni mi Gobierno ni el anterior. Criticó que el expresidente Zapatero se apoyara “excesivamente” en los sindicatos a la hora de emprender reformas sociales y laborales: “Habríamos evitado problemas posteriores”, ha dicho.

Sobre la reducción del endeudamiento privado, apuntó hacia “los banqueros y empresarios”, que no tuvieron “un comportamiento racional a medio y largo plazo. ¿Pudo hace algo más el Banco de España en este tema? Con la perspectiva actual, lo que se hizo fue insuficiente”. Recordó sus críticas a los préstamos hipotecarios a 40 años de los bancos, “pero cayeron en saco roto. Era más importante mejorar la competitividad de los sectores. En definitiva, que la fiesta no terminara”.

El doble de los pisos necesarios

El exvicepresidente no ocultó el problema del exceso de la construcción. “Se llegaron a construir 800.000 viviendas y solo se necesitaban unas 400.000 o 450.000 por el ritmo de creación de hogares”, señaló. Admitió hoy que la vivienda fue una “prioridad política” en 2004 y ha afirmado que sus advertencias ante el ritmo de crecimiento de los precios no fueron escuchadas. No obstante, en una rueda de prensa de principios de 2009 en el Palacio de la Moncloa, preguntando por el posible problema que se estaba creando en sector de la vivienda por su continuado crecimiento, respondió: “Sobre eso tengo ciertas dudas porque ya hay un comportamiento moderado en precios y más moderado en el número de viviendas”.

“Las soluciones del pasado no eran la solución. ¿Se podía haber prohibido construir viviendas? No creo que hubiera sido legal ni eficiente”, justificó. Sobre la capacidad del Banco de España para frenar los créditos con más provisiones, Solbes apuntó que la normativa internacional impedía ir más lejos, pero se hizo lo que estaba en la mano del supervisor. No obstante, admitió que “con la información disponible ahora, las medidas no fueron suficientes”. Respecto a la deducción por vivienda en el IRPF, reconoció que él quiso eliminarla del todo, pero en el Senado se les obligó “a mantenerlo. El Gobierno estaba en minoría, así que lo redujimos un 50%”.

“El desastre de las preferentes”

Sobre el centro de la crisis financiera, las cajas, admitió que “hubiera sido necesario acometer reformas antes para mejorar su dimensión, eficacia y eficiencia. Dada la minoría parlamentaria con la que hubo que trabajar y la vinculación de cajas con los diferentes partidos políticos, suponía una reforma que solo podía hacerse cuando llegaran las dificultades, como así sucedió”. Preguntado por gestión de la venta de las preferentes de las cajas fue un “desastre, aunque en teoría eran un producto adecuado”, respondió a Francisco de la Torre, portavoz de Ciudadanos.

En la respuesta a Ester Capella, de ERC, resumió su mensaje: “Asumo la culpa que tengo en la crisis; fui responsable de coger un tren que se aceleraba y se me aceleró más, creíamos que teníamos más tiempo para desacelerar pero nos quedamos sin vía. No pudimos hacer un ajuste más suave. Sí he sido responsable y debí ser más valiente en fomentar el superávit presupuestario”.

“Soy responsable de las medidas económicas que se tomaron en el Gobierno, aunque discrepara en algunas. Si no hubiera estado de acuerdo, siempre me podía haber ido…”, aclaró Solbes a Miguel Ángel Paniagua, portavoz del PP, que había sugerido que estaba culpando a Zapatero de los errores de gestión en la crisis. No obstante, dijo:”Un Gobierno es una coalición es una coalición entre el presidente y el ministro de Economía y Hacienda. ¿Tenía yo razón en las medidas que quería implantar? No lo sé porque nunca se sabe quien acierta ni si lo que crees que se puede al final sale como tú preveías”, admitió. 

Discrepancias con Zapatero

Entre las discrepancias que mantuvo con Zapatero, Solbes confesó que “nunca me gustaron los 400 euros de rebaja por contribuyente en el IRPF, pero fue una decisión que se tomó en campaña electoral porque el contexto era difícil. Hubiera preferido no tocar los ingresos de la Seguridad Social”. También criticó el denominado cheque-bebé, la prestación no contributiva de 2.500 euros por cada niño nacido o adoptado que se entregó entre julio de 2007 y diciembre de 2010.

Sobre el denominado Plan E para favorecer inversiones municipales en plena crisis en 2010, tampoco gustó a Solbes. “Esa idea de gasto vino tras G-20 de Washignton y podía tener cierto sentido porque se utilizaba el fondo municipal para realizar gastos que tuvieran un impacto rápido, pero hubiera preferido guardar esos recursos por si la crisis se complicaba…”

El diputado De la Torre, al igual que otros portavoces, agradeció la franqueza y la autocrítica y le preguntó si abandonó el Gobierno por sus discrepancias sobre la financiación de las autonomías en plena crisis. Solbes volvió a admitir discrepancias con Zapatero, “pero no fue un argumento definitivo para mi marcha”. Solbes no aclaró cuál fue realmente la razón de su abandono, si bien se podría explicar por la acumulación de discrepancias.

En cambio, ha restó importancia al hecho de que el Gobierno se negase a admitir la crisis entre febrero y junio del 2008: “Existió un entorno en que ambas tesis eran válidas. No creo que incida en el proceso ni tenga una gravedad enorme”.

Desmentido a Rato

Solbes dedicó dos críticas a Rodrigo Rato, su antecesor en Economía, que intervino el pasado martes 9 repartiendo culpas a todos menos a él. “Cada uno tenemos la culpa de lo que tenemos. Ayer se dijo que con mi Gobierno se disparó el déficit, pero si sube el petróleo, que no es controlable por nosotros, sube el déficit exterior, está claro”. La segunda fue un desmentido radical. Rato dijo que el Banco de España rebajó las provisiones por los créditos con la autorización o por indicación del Gobierno socialista. “Nunca se me ha ocurrido presionar al Banco de España en supervisión porque ellos lo conocen, aunque el ministro Economía sea la última instancia. En las provisiones se hizo lo que el gobernador”, nombrado por el PP, “y subgobernador creyeron necesario”.

El exministro no entró con profundidad en la polémica carta remitida en 2006 por los inspectores del Banco de España que alertaba de la existencia de “motivos suficientes para la preocupación” y el riesgo de que los errores del sistema financiero “acabarían siendo transferidos a la sociedad en conjunto”.. Solbes dijo que la opinión que reflejaban en el documento no era “tan distinta” de la del propio supervisor. Para el exministro, el informe “apretaba las tuercas” a la opinión del Banco de España y recordó que admitieron la fortaleza del sistema financiero. Precisamente otro de los errores de los socialistas fue “la convicción que el sistema financiero en su conjunto seguía siendo sólido, a pesar de las dificultades de alguna entidad. Sin embargo, parecía ya evidente que el sistema utilizado históricamente por el Banco de España para resolver las crisis, fusiones y el Fondo de Garantía de Depósitos, no era suficiente para la nueva situación”.

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