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08/09/2020 / José Quintás Alonso

¿Por qué vota a este partido siempre? (y II)

En la próxima ocasión concreta, resulta que NO parece que los 4 o 20 “principios” básicos u objetivos finalistas sean los “responsables” de la estabilidad del voto; pueden serlo para alguien, para un grupo, pero no para la mayoría.

De hecho, partidos que conservan el nombre cambian sustancialmente sus contenidos… pasa lo mismo con otras organizaciones, por ejemplo, las sindicales

De forma que la estabilidad del voto ha de deberse a otros factores.

Hago un inciso.

Utilizando experimentos diseñados cuidadosamente en los que se pide la opinión política a humanos, al tiempo que se emplea sobre ellos resonancias magnéticas, parece que se establece como verosímil que:

Cuando obtenemos o, más frecuentemente, nos dan informaciones contrarias a nuestras opiniones y opciones solemos actuar:

    1. Radicalizando nuestra postura de siempre
    2. Cambiar el punto de discusión por otro más favorable
    3. Documentarnos exclusivamente en “nuestros” medios
    4. Considerar que, a pesar de lo que parece, seguimos teniendo razón
    5. Efectuar generalizaciones a todas luces falsas, que tienden a darnos la razón, en ausencia de datos objetivos y contrastados
    6. etc

Cuestionarnos nuestra historia pasada, nuestras opciones anteriores, es, cuanto menos, desagradable e involucra a “toda una vida”, a las amistades, los recuerdos, lazos de ocio, comerciales o profesionales…Pocas personas obran así. En definitiva: tomada una decisión de este tipo hace años, la tendencia es mantenerla años y años o indefinidamente; si existe una situación personal muy concreta o una crisis grave, un número importante de personas puede cambiar la opción, pero la mayoría de los fieles votantes, la mantendrá. 

De forma que parece que está claro que lo que decidimos en “t+1” está fuertemente influenciado por lo que hicimos en “t”, incluso a pesar de los hechos negativos objetivos (que pueden ser interpretados de formas diversas e incluso puede tener la “culpa” el otro, el adversario de siempre… Obviamente, si se trata de hechos positivos objetivos, el mérito es enteramente de nuestra opción…)

De ahí:

  1. El interés por mantener vivo el pasado muerto
  2. La dificultad de tener “marcas” nuevas
  3. El regreso del electorado a las “opciones de siempre” (reforzado por un sistema electoral convenientemente estudiado)

Todo lo anterior quiere decir que: ¿no hay variaciones en el voto?. No; hay variaciones; solamente quiere decir que hay tendencia a la estabilidad y ante la duda, se repite la opción ya tomada otras veces (regresando, si es preciso -votos prestados-). ¿Cuándo ocurren esas variaciones en España?; parece que cuando se percibe una alternativa Y ocurre algo muy “gordo” (por ej, un atentado terrorista muy grave, una crisis económica de gran magnitud, una amenaza percibida como no aceptable sea un Golpe de Estado a las Bravas o una Secesión a las Bravas, una ineptitud supina no atribuible al adversario…). Con todo, eso puede afectar a millón y medio-dos millones de votos (el resto tiene tendencia a repetir la opción, a permanecer inmóvil)

Esto no pienso sea una característica propia de la emisión de voto, de la política; hay fidelidad a las marcas de coches, de zapatillas, a los medios de información, a los equipos de futbol, a las religiones… A la vez, cada una de estas organizaciones, busca “fidelizar” a sus clientes y/o miembros, afiliados…por ejemplo: Cuando más construyan los medios la realidad, más fieles serán los votantes

¿Y las generaciones que se incorporan?. Eso es otra historia…

(Wolinski. q.e.p.d)

 

 

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