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02/01/2024 / José Quintás Alonso

¿Por qué lo hizo?

En el Viso del Marqués (Ciudad Real) se encuentra el palacio del Marqués de Santa Cruz; el visitante se ha preguntado tantas veces el por qué de esta construcción que en el Viso del Marqués hay un dicho:

“El Marqués de Santa Cruz hizo un palacio en el Viso, porque pudo y porque quiso”

Pues bien, Matthew White dice en el apéndice 2 de su obra Atrocities:

«Cuando la gente dice que el siglo XX es el siglo más sangriento jamás conocido, a lo que se refieren en realidad es a la cadena de barbaridades interconectadas que se extienden desde la primera guerra mundial hasta las muertes de Hitler, Stalin y Mao.

Aunque cada una de estas guerras y dictadores representa un acontecimiento diferente, muchos de ellos están estrechamente relacionados entre sí.

Hitler, Stalin y Mao no sólo eran tiranos por derecho propio, sino también actores protagonistas de la segunda guerra mundial, una guerra que, era evidente, constituía una secuela clara de la primera guerra mundial. La guerra civil rusa, que allanó el camino al ascenso de Stalin, también fue un producto derivado consecuencia directa de la primera guerra mundial. La anarquía que barrió toda China tras el derrocamiento de la monarquía llevó a Chang Kai Chek al poder, le enfrentó a Mao y alentó la invasión de los japoneses. La caída del imperio japonés una vez terminada la segunda guerra mundial dejó a Corea a merced de quien la quisiera coger, y el ejército de Mao fue uno de los que lo intentó.

Es muy posible, por lo tanto, que los futuros historiadores consideren que todos estos acontecimientos no son más que meros episodios de un único y gigantesco trastorno, el «Hemoclismo», por darle algún nombre (del griego «hemo», sangre, y «clismo», torrente), que se cobró la vida de 150 millones de personas. En total, más del 80 por 100 de las muertes violentas del siglo XX ocurrieron durante el Hemoclismo.

Desde un punto de vista geopolítico, el Hemoclismo surgió de la decadencia de dos antiguos imperios, y puede dividirse limpiamente en dos partes: oriental y occidental. El Hemoclismo occidental se inició cuando la decadencia del imperio otomano dejó toda una congestión de pequeños estados en los Balcanes a merced de las influencias en competencia de Rusia y Austria-Hungría. La guerra que estalló entre ambos imperios tardó poco tiempo en expandirse y en incorporar a todas las grandes potencias mundiales, y destruyó tantos ejércitos y tanta riqueza que cuatro de las monarquías más importantes de Europa se vinieron abajo. El vacío de poder resultante lo llenaron los nazis en Alemania y los comunistas en Rusia, dos ideologías en competencia que consolidaron su poder con gran brutalidad y que, a continuación, se enfrentaron la una a la otra en la segunda guerra mundial, básicamente una repetición de la primera. La muerte de Stalin en 1953 significaría por fin la extinción del Hemoclismo occidental, después de sufrir la pérdida de algo así como 100 millones de vidas.

El Hemoclismo oriental empezó cuando la caída del emperador de China desencadenó cuatro décadas de guerra civil que despertaron la ambición de los japoneses. En 1949, el baño de sangre del interregno dio paso a un baño de sangre aún mayor después de la consolidación del poder de los comunistas bajo el mandato de Mao, que murió en 1976. Vista como un continuo, esta fase de la historia china significó una pesadilla de 56 años de duración que se cobró algo así como 55 millones de vidas.  

Si no fuera porque en general se trata a la segunda guerra mundial como un único acontecimiento, podríamos considerar que las mitades oriental y occidental del Hemoclismo constituyen dos partes diferenciadas de la historia que no guardan relación entre sí.

¿Por qué estalló el mundo de repente en esta oleada sin precedentes de muertes violentas? Las causas son complejas, pero después de años de estudio, creo que he podido reducirlas a tres razones:

1. Porque pudieron

2. Porque quisieron

3. Y porque todos los demás hacían lo mismo

O, si el lector prefiere que utilice un lenguaje y términos más académicos para definir estas razones, digamos que fueron:

1. La tecnología

2. La ideología

3. El ciclo de la escalada de la violencia

PORQUE PUDIERON (LA TECNOLOGÍA)

No se trataba sólo de las ametralladoras segando, cual guadaña, la vida de grandes  cantidades de soldados de infantería durante sus avances frontales. No se trataba sólo  de los aeroplanos descargando la muerte a cientos de kilómetros más allá de las líneas  enemigas. Se trataba de camiones y de ferrocarriles que podían aprovisionar a  inmensos ejércitos en zonas de batalla desoladas, de tanques que devolvieron el  movimiento a los ejércitos empantanados y atascados ante fortificaciones  impenetrables, de radares y de sonares que podían localizar a un enemigo situado  mucho más allá del alcance de la vista, de radios que podían coordinar ofensivas a lo  ancho de todo un continente, de la industria que producía cantidades ingentes de  municiones que podían ser dilapidadas en un derroche de muerte y destrucción, de la  urbanización que congregó masas inmensas de población en lugares donde los  ataques aéreos podían machacarlas, o donde podían ser rodeadas a fin de poderlas  masacrar o deportar. Se trataba de burocracias organizadas y dotadas de los recursos humanos y medios de comunicación que hacían imposible escapar al recaudador de impuestos, eludir el reclutamiento obligatorio o escapar a la policía secreta.

PORQUE QUISIERON (LA IDEOLOGÍA)

Uno quisiera ser inteligente y poder vincular ideológicamente los principales trastornos del siglo XX:  Nacionalismo (primera guerra mundial) + socialismo (Stalin) = algo peor:  nacionalsocialismo (Hitler).  Ahora bien, por desgracia, este análisis no se sostiene en dos aspectos. El primero, el nacionalsocialismo era tan «socialista» como «república democrática» la República Democrática de Corea (del Norte). Los nazis se llamaron a sí mismos «socialistas» porque así podían atraer un mayor apoyo de la clase obrera que si hubieran adoptado la denominación «Partido de los que Pisotearemos a Todo el que se Interponga en Nuestro Camino», pero odiaban a los auténticos socialistas y no toleraban toda esa redistribución económica que constituye el núcleo del auténtico socialismo.  En segundo lugar, no podemos achacarle toda la culpa de la primera guerra mundial sólo al nacionalismo. De hecho, resulta difícil achacar a algo o a alguien en particular la culpa de la primera guerra mundial, porque no estamos seguros de cuáles fueron los motivos que la desencadenaron. No obstante, la Gran Guerra fue un trauma tan catastrófico para la civilización occidental que provocó un enorme replanteamiento ideológico a lo largo y ancho de toda Europa. Entre las naciones vencedoras, este replanteamiento se reflejó en el hedonismo y el nihilismo artístico de la posguerra, pero entre los países perdedores, el rechazo de las filosofías dominantes fue mucho más profundo. Rusia giró a la izquierda, hacia la hipermodernidad del marxismo, mientras que Alemania giró a la derecha, hacia el hiperprimitivo nazismo.  Ambas filosofías deshumanizaron y demonizaron a la oposición con gran brutalidad, y sin darle demasiada importancia arrojaron por la borda la vida de sus seguidores en nombre de un dios mayor.  

PORQUE TODOS LOS DEMÁS HACÍAN LO MISMO (EL CICLO DE LA ESCALADA DE LA VIOLENCIA)

Cada matanza creaba una camada de amargados huérfanos que, al crecer, vengarían la muerte de sus padres. Cada campaña empujaba a miles de refugiados a una vida de carroñeros y de saqueo. Cada reclutamiento obligatorio ponía más armas en manos de miles de hombres jóvenes airados y enajenados que podían utilizarlas tanto contra su propio gobierno como contra el enemigo. Cada nación conquistada tenía que ser liberada. Cada ataque sorpresa llevaba a otro país a la guerra. Cada pérdida debía ser recuperada. Ninguna victoria era nunca la última.  El desarrollo de armamento nuclear y la aparición de la posibilidad del fin del mundo serían el muro infranqueable que interrumpiría el ciclo y contra el que se estrellaría la escalada de violencia, forzando así su detención.  «

¿Por qué invadió Putin a Ucrania? Porque pudo y porque quiso