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04/24/2024 / José Quintás Alonso

Diseñar peoras

Pues si; hay quien diseña peoras y no me sorprende.

Lo que me sorprende es que alguien se las compre.

Hace muchos años alguien compró estos mingitorios que, dado el material y con el paso del tiempo, dan grima y asco.

A ver si la nueva Corporación los cambia

(Viveros)

Esta instalación, cerrada como se ve dentro de un espacio abierto, es la que me tiene alucinado desde que la instalaron hace bastantes meses (Tripartido?). Cosa profética es y quizás de mucho arte que a mi se me escapa (desde arriba, desde muy arriba, puede leerse que «Esto nos salvará»), pero, si no me engaño (¡y puede ser!) nos habrá costado más de un maravedí pues la unión de arte y doctrina suele tener un precio elevado para el erario público. Y aquí está: tiestos secos, vallados y con las pelotas de los niños o niñas a buen recaudo.

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Por no hablar de las papeleras liliputienses para dar servicio los cientos de personas que van a pasar buena parte del sábado/ domingo al cauce del Turia.

Y es que diseñar peoras y venderlas tiene su arte, ¿no?

Aunque quizás, no se… comprarlas con dinero de otros tiene mucho más arte…¡seguro que pone!

En fin, soy consciente que me agradan los «diseños útiles»… dos palabras: utilidad que no está reñida con el diseño (entendido incluso como innovación… durabilidad)

Ay, ¡qué cosas!