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08/09/2025 / José Quintás Alonso

Akira Comics

Virginia GómezMadrid

Actualizado Sábado, 9 agosto 2025 – 00:25

Hay que alejarse del circuito habitual de las letras y desplazarse hasta el Barrio del Pilar para descubrir la librería más fantástica de Madrid. Mimetizados entre más de 60.000 libros distintos, allí están la casa de Bilbo y Frodo, el edificio del Daily Planet y el simpático R2-D2. También una biblioteca japonesa con sus farolillos y sus neones de color, una catedral gótica con gárgoras con forma de Yoda o Stich y vidrieras de Asterix y Obélix, y hasta el submarino Nautilus de Julio Verne. El proyecto de la familia Marugán, Akira Cómics (Avenida Betanzos, 74), es una rara avis en el mundo de los libreros, pero gracias a acento tan particular ha sabido encontrar su hueco en el mundo. Y no uno cualquiera. Acaban de recibir en la Comic-Con de San Diego (EEUU), por segunda vez, el mayor premio de la industria a nivel mundial, el Eisner Spirit of Comics. Un reconocimiento que no hace más que dar alas a los hermanos Jesús e Iván -hoy a los mandos-, para seguir agrandando el proyecto.

Aunque sí hay que algo que ha hecho destacar su nominación para alcanzar el título de mejor librería del mundo, batiendo a los otros 99 candidatos, no es sólo la exótica decoración de su tienda, sino esa labor didáctica que realizan con los más pequeños, creando, a través de diversas actividades, un batallón de jóvenes lectores que asegure el futuro comiquero.

«Nunca pensamos que llegaríamos tan lejos», cuenta Jesús sobre la librería, que nació en el año 93 como un proyecto familiar. «Mis padres querían crear un negocio y nos preguntaron a mi hermano y a mí si teníamos alguna idea. Como somos súper frikis de esto, propusimos una librería de cómic«, detalla el librero. «Mi padre hizo un análisis de mercado y no había nada similar, así que aceptó. Aunque ellos habían barajado abrir un bar, un taller mecánico, una panadería…», añade junto a su hermano al terminar de abrir unas cajas con las novedades que reciben cada semana.

Arrancaron -con el nombre de la película que trajo el manga a Occidente (Akira)- en un local de apenas 25 m2 que hoy se ha multiplicado hasta los 1.080 m2 -es el de mayor tamaño de Europa-, atrapando las mejores ideas que han visto a lo largo de los años por el mundo. Porque ambos hermanos viajan de forma continua intercambiando experiencias con libreros de todos los rincones. Y poco a poco, en especial desde que lograron ese primer Oscar del cómic en 2012, han ido transformando la tienda hasta convertirla en un paseo por el mundo a la medida de la ficción.

«Un premio puede ser el final de un camino o el principio de otro», dice Jesús. Y en la segunda premisa se centraron ellos. Pisaron el acelerador, señala, para crear la primera aplicación móvil con venta del sector, pusieron en marcha cuentacuentos e iniciaron la mutación del establecimiento.

Uno de los espacios de Akira Cómics, con el árbol de Tolkien.ELENA IRIBAS

Hoy sus cómics están clasificados por temáticas para facilitar la búsqueda a los menos expertos, pero también por lugares que puedan orientar a los lectores que allí se adentren. En función de la decoración, uno puede adivinar si se encuentra ante los cómics de América (al ver la casa del Señor de los Anillos y los superhéroes), los de Europa (a través de esa especie de catedral) o los de Japón (donde lucen gatos de la suerte entre cómics manga), cada uno con expositores propios de cada lugar. Una clasificación que puede parecer normal, pero según Jesús, no lo es. «En las librerías de cómic normalmente, todo está ordenado por editoriales», explica. «Somos unos bichos raros», reconoce Jesús

Además de todo eso, en Akira también hay espacio para la literatura de todos los géneros y los libros infantiles, que se exhiben entre paredes que recuerdan a una biblioteca victoriana de finales del siglo XIX con guiños al Nautilus -el submarino que creó Julio Verne-, los árboles mágicos que ideó J.K.Tolkien o la gigantesca planta de Jack y las habichuelas mágicas.

«El diseño de la decoración es mía», señala Jesús, que incluso ha pintado a mano algunos de los elementos que visten la tienda. «Cada uno nos encargamos de unas cosas», dice en referencia a su hermano, pendiente, entre otras cosas, de los números del negocio, que también tiene su parte de museo.

Un traje de Darth Vader hecho a la medida de Jesús, gran fan de Star Wars, luce, por ejemplo, en una de las vitrinas. «Iba con él a los estrenos en Kinépolis. Álex de la Iglesia me vio una vez por la tele y contactó conmigo para que se lo prestase para la película de La Comunidad (2000)», recuerda el librero.

No es el único tesoro con historia en este lugar, donde también realizan visitas guiadas. En una de las salas del local, se hallan dibujos originales de los más conocidos cómics. Tenemos un original de Watchmen del que existen muy pocos en el mundo. Es nuestra Gioconda. Y eso nos atrae a turistas de todo el mundo», asegura Jesús en la sala museo que crearon en 2014 y donde realizan actividades y cuentacuentos para los más pequeños. Ese proyecto de «sostenibilidad lectora», dice, es el que les ha valido este último premio. «Estamos haciendo cantera de lectores. Para los niños de 4 a 8 años tenemos cuentacuentos; para los de 10 a 12, actividades de dibujo y charlas; para los adolescentes, charlas de motivación y orientación; para los que están estudiando grados, de orientación profesional», describe.

«Para que te den un segundo premio tienen que pasar al menos 10 años o que hayas cambiado algo», detalla el librero. De 2012 a ahora, Akira no tiene nada que ver. Dentro de una década, quizá tampoco. «La tienda nunca estará terminada, completa. Siempre estamos haciendo algo nuevo. Ya nos hemos acostumbrado a las obras», añade el librero. Lo próximo, será terminar de construir la catedral para que sus clientes alucinen con tan sólo abrir la puerta.