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06/09/2020 / José Quintás Alonso

Castro Valnera

Me lo ha traído la cabeza: dos imágenes; luego ha surgido la pegunta, más adelante el deseo y luego el compromiso conmigo mismo

La primera podría describirse así: A eso de las 8 de la mañana, las vacas desayunaban pacientemente, tranquilas (pero ¡dale que te pego!) en el prado cercado, a mi izquierda

La segunda imagen, era el mismo prado, las mismas vacas. Allí estaba la hierba superviviente, ya sin rocío, y las vacas recostadas, al solecito, descansando o yo que se…estaban allí, apaciblemente.

Esto data de hace un año; yo tenía como objetivo hacer la ruta que sube a Castro Valnera desde Espinosa de los Monteros.

Un día antes había estado en Lalarri y, en el camino de subida a los llanos, no me pude resistir a tomar un poco, prácticamente nada, de aquel agua que caía golpeando contra los cantos. Ya sabía que hacía mal. Bueno: se resintió el estómago… que arriba, hay animales

Así que llegué a Espinosa no en “buena” forma física; pero acometí la ruta.

Vi el prado del que obtuvo la primera fotografía.

Atravesé el bosquecillo, inicié la subida y me notaba débil. Tan débil que, cuando faltaban unos metros, muy pocos metros para coronar, me di la vuelta.

El estómago no aguantó el plátano, no podía beber agua…mal. Cansado, muy cansado.

Atravesé de nuevo el bosquecillo, me senté, plegué los bastones. Allí estaba el hermoso prado, ya sin rocío y las vacas; estaban al solecito…estaban. Y yo, intentando pillar fuerzas para llegar al coche

¿Por qué me ha venido esta secuencia de tres situaciones ligadas?

Supongo que porqué hoy estaba pensando sobre la dificultad de separar las reflexiones sobre el modelo que pudiera explicar el comportamiento de los puntos humanos (actividad que es un juego) de la práctica observada (actividad que tiene acontecimientos y actuaciones que son desagradables, a veces frustrantes y, en ocasiones, causan o recuerdan dolor).

¿Me estaba diciendo?: mira las vacas. No lo sé

Después de esta reflexión, me ha traído el deseo de volver a Castro Valnera y, obediente, lo he anotado para que no se me olvide.

¿Seguirá Sísifo con su tarea?; si alguna vez me lo encuentro hablaremos de la fuerza, la cuerda y el polipasto: no le quitará su condena pero pienso que la hará más llevadera (no más entretenida… pero, si quiere, puede ser más “productivo” -valga la licencia, pues no produce-)

Castro Valnera es precioso; desde Cantabria, imponente e imposible para mi, yendo de frente

 

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