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06/26/2017 / José Quintás Alonso

Por la igualdad de las personas ante la Ley.

Hace un par de días leí unos titulares de los que se desprendía:

  1. Que el número de varones heterosexuales denunciados por violencia de género había aumentado casi un 10% y el número de condenas no se cuanto.
  2. Según los “expertos” eso se debía a que “las” mujeres se “atrevían” a denunciar.

Ambas noticias eran comentadas como auténticos logros de nuestro ordenamiento jurídico. ¡Que más da que el número de asesinatos no disminuya sensiblemente!

 

La cuestión es:

  1. El número de varones denunciados anualmente ( año tras año) supera los 100.000; todos ellos han de demostrar que son inocentes.
  2. El número de varones encausados por violencia de género anualmente no llega a los 40.000 (año tras año). Esta enorme diferencia se maquilla no considerándolas “denuncias falsas”

Pero ese hecho repetido año tras año es irrelevante: la estructura política necesita justificarse y para eso lo menos que necesita es analizar científicamente los hechos: basta la luz de sus creencias. Es más, actualmente parece que hay una lucha partidaria para atraer “trozos” de electorado.

 

¿Para que preguntarse que factores son mejorables analizando pormenorizadamente TODAS las opiniones y TODOS los datos?; es preferible una interpretación ortodoxa, realizada por expertos/as bien pagados. ¿Cómo después de más de diez años de LIGV, después de centenares de miles de denuncias, de un chorro de dinero que nadie cuantifica, después de datos contradictorios…el número de asesinatos se mantenga?

¿Cómo es posible que nadie se pregunte como en Andalucía el número de asesinatos por violencia de género sea sensiblemente igual al del resto de España?

 

La LIVG es una Ley Manifiestamente Mejorable pues:

  1. Parte de supuestos falsos: afirma que toda mujer heterosexual sufre violencia de su pareja, varón heterosexual
  2. No cumple los fines para los que fue redactada (reducir los asesinatos tipificados como Violencia de género)
  3. Tiene consecuencias indeseadas en las que pueden citarse las denuncias falsas (recordar a Juan Fernando López Aguilar), el aumento constante de los tribunales especiales, entre otras.

Supongo que la dinámica política en España hará realidad para amplias capas de la población, el siguiente texto:

“ en nuestro ordenamiento del cumplimiento del sueño de Mezger: dos Derechos penales; un Derecho penal para la generalidad, en el que, en esencia, seguirán vigentes los principios que han regido hasta ahora. Y, junto a él, un Derecho penal completamente diferente, para grupos especiales de determinadas personas” (TC. 127/2009. VP: Magistrado Jorge Rodríguez Zapata)

Solamente añadir que, en mi opinión, un sistema político que dispone de un Derecho penal completamente diferente, para grupos especiales de determinadas personas (en este caso los varones heterosexuales, antes fueron los judíos, las personas negras u otros), es retrogrado.

 

Todas las personas debemos ser iguales ante la Ley, esa es mi opinión, ese es mi convencimiento, ese es mi anhelo; una implicación de ese principio es que no solamente deben tener derecho a la presunción de inocencia los políticos y políticas corruptos /as (presuntamente), los asesinos /as en serie (presuntamente), los narcotraficantes… también los varones heterosexuales que son acusados de violencia de género (sea física, económica, psicológica…) deben tener derecho a la presunción de inocencia.

 

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