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01/04/2019 / José Quintás Alonso

Tránsito de lo racional a lo irracional

<…->Querido colega:

Yo no creo que tengamos que conformarnos con un agreement to disagree, con estar de acuerdo en que disentimos en cuanto al «núcleo racional» del antisemitismo nacionalsocialista. Por lo tanto, quiero explicar mi concepción a través de un ejemplo, que me sirve también para mostrar que son múltiples los caminos por los que se puede llegar de lo «racional» a lo «irracional».

Este «núcleo racional» del que estamos hablando puede expresarse a través de una simple oración enunciativa, que podría ser más o menos la siguiente:

«Un número extremadamente elevado de hombres y mujeres de origen judío participó en la concepción intelectual y en la organización de la ideología y del movimiento socialista en Europa, así como después también en la toma del poder por parte del bolchevismo en Rusia y en los primerísimos momentos de dominio de éste».

Esta oración no se refiere de ningún modo a un mero método de conocimiento, sino a una realidad, y en este sentido tampoco cabe la discusión en torno a ella, aunque sea entre usted y yo, pues bajo esta o aquella forma se encuentra en numerosos tratados de la literatura especializada, la cual ofrece por regla general y a renglón seguido una explicación plausible de este hecho. En lo fundamental, esta afirmación se corresponde con otra igual de innegable: entre los premios Nobel hay un número extremadamente elevado de científicos de origen judío. Es ésta una constatación que se toma siempre, y con razón, como una alabanza. Sin embargo, cabría imaginar que esta alabanza pudiera transformarse en reprobación, sí, incluso en una acusación, si las tendencias contrarias a la ciencia, que en el mundo occidental están siempre presentes como una corriente más dentro de la «opinión pública», cobrasen pujanza y llegaran a radicalizarse. Con todo, entra en el terreno de lo cuasi imposible que un fanático cualquiera pudiera llegar a afirmar que las ciencias naturales, y la ciencia en sí, son un producto judío. Según nuestros cánones actuales, esto sería algo sencillamente absurdo, «irracional» por lo tanto <sigue>

Nolte

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