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03/15/2012 / José Quintás Alonso

¿Por qué hemos caído en ella?-2.

La siguiente pregunta que se hace Niño-Becerra (N-B en adelante), es:

¿Por qué hemos caído en ella?

Porque se ha agotado el modo de hacer las cosas. Desde principios de los 90, pero sobre todo desde el inicio de la década de los 2000, el crecimiento económico se había basado en un consumo muy fuerte pagado en base al crédito. Cuando se ha agotado la capacidad de Estados, empresas, familias y personas físicas para endeudarse hemos llegado a una parálisis.

De forma que uno está tentado a pensar que, para “seguir como antes”, lo único que tiene que ocurrir es que el crédito vuelva fluir aunque no haya posibilidad alguna de recuperarlo. En estas condiciones, ¿ quien lo prestará?. Es fácil ver que acabaremos llegando a que , quien tenga posibilidad de hacer dinero…lo imprima y lo reparta. Pero, ¿quien deseará tener ese dinero como moneda de intercambio en transacciones?. Por este camino, podemos llegar a la desaparición del dinero ( no será la primera vez que pueblos y ciudades “imprimen” papel para facilitar el intercambio entre ciudadanos de un municipio o comuna). Una versión de lo anterior es el siguiente cuento que circula por Internet:

“Es agosto, en una pequeña ciudad de la costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta.   Hace tiempo que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.

Por fortuna, llega un millonario, forrado de guita y entra en el único pequeño hotel del lugar.   Pide una habitación. Pone un billete de 100 euros en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.   El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.   Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.   Al momento éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales.   El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta a la que hace tiempo que no le paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.   La prostituta con el billete en mano sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel.   En este momento baja el millonario, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va.   Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza!!!

MORALEJA: ¡¡¡SI EL DINERO CIRCULA SE ACABA LA CRISIS!!!”.

Lo que el autor o autores llaman “moraleja” no es la explicación de lo que relata su cuento; su historia no es acerca de la circulación del dinero si no de su abolición. La figura que denominan “millonario” pone encima del mostrador un dinero y despues lo retira; en suma se trata de una quita superior a la de Grecia: el 100%!. Se supone que luego vuelven a prestarse servicios y cuando vuelven a estar suficientemente endeudados, vuelve a aparecer el “millonario” y another one.

Otra versión del tema es el tomar del montón o incluso que cada cúal produzca (o aporte) según sus capacidades ( o lo que le apetezca) y tome lo que necesite (o le de la real gana).

En definitiva, es una forma de pensar que, identificada la causa, simplemete considera que la solución correcta es su eliminación; como cuando un peón te amenaza la reina y lo eliminas ( sin fijarte en el caballo, ni en el alfil, ni…). Sólo respondes y no prevés ni una sóla jugada.

No se por qué me parece que se está a punto de inventar la rueda!. Me viene a la cabeza el título de la obrita que publiqué en 2007: ” Más investigación o “prueba / error”…y ¡vuelta a empezar!”.

Es tan cansino que dan ganas de retirarse…

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