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12/18/2018 / José Quintás Alonso

Tristeza y reflexión

Para mi hoy es un día triste pues me he enterado de que Laura Luelmo, una persona,  trabajadora, esforzada, ha sido violentada, agredida y asesinada en la provincia de Huelva.

El promedio mensual de homicidios en España es de unos 18 al mes; cada mes del año… de cada año.

Estúdiese un reciente informe del que “20 minutos” se hace eco ( el primer informe nacional sobre el homicidio en España )

“En conjunto, en España las víctimas mortales de sexo masculino llegan casi a duplicar a las del sexo femenino (61,42% vs. 38,43%). Sin embargo, esta comparativa se invierte al considerar toda la violencia familiar (género y resto), donde el número de mujeres víctimas duplica al de los hombres. En el hombre, el patrón más recurrente de muerte es por discusión/reyerta (1 de cada 3 muertes), y en las mujeres es la violencia de género (1 de cada dos muertes).”

Me uno al slogan: “Por un 2019 en el que cada niña y mujer, cada niño y hombre que sale de su casa, vuelva sano/a y salva/o

Descansen en paz. Descanse en paz.

Todos/as esperamos justicia; para cada caso, para todos los casos.

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Se publicó un artículo (Público. Opinión, 14 de marzo 2018, J Vicente Bacia) que se anunciaba como “La utilización política del asesinato del pequeño Gabriel en 5 claves”.

Y es que los asesinatos, en España, en ocasiones, son utilizados políticamente parece ser que, en diferentes momentos, por todos los partidos del arco parlamentario (PSOE, Podemos, PP, Ciudadanos…); es mi opinión.

En fin, algunos se convierten en una “razón” para captar votos que ayuden a ganar elecciones.

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Adjunto un texto de Marta Ley (12/1/2018) en El Mundo que dice así:

(España)Es uno de los países con menor tasa de homicidios del mundo. Los atracos callejeros se han reducido más del 40% en la última década

Sin embargo, la evolución de muertes violentas de mujeres se mantiene estable desde los 80

Un hombre dispara a su ex pareja cuando recogía a su hijo del colegio. Es la imagen de la violencia más extrema que presenció Elda el pasado 8 de noviembre. Por estremecedor, un suceso así no pasa desapercibido y se suma a la pila episodios de terror que conocemos cada día. La agresión va calando en la mente de forma casi constante a golpe de titular. ¿Somos cada vez más violentos? Aunque la percepción lo sugiera, la estadística dice que no. En España mueren por homicidio o asesinato cerca de 300 personas al año, un 30% menos que hace 30 años.

Que el nuestro sea un país cada vez menos violento forma parte de una tendencia global “bastante acusada”, según el psicólogo Luis de la Corte, que habla en representación del Consejo General de Psicólogos de España: “La violencia se ha reducido mucho más de lo que el sentido común sugiere”, asegura. Aunque “esta evolución es más clara en los países con mayores niveles de desarrollo”, matiza. Precisamente España es uno de los países con tasas de asesinato más bajas no sólo de la Unión Europea, sino del mundo, por debajo de Alemania, Francia o Portugal. Por esta causa, mueren 0,7 de cada 100.000, habitantes, lejos de la media mundial, que asciende a 5,3. Sólo Irlanda, Holanda, Austria, Singapur y Liechtenstein tienen una tasa menor.

La tesis pinkeriana de que, en conjunto, somos cada vez “más buenos”, avalada por los números, puede chocar contra lo que le transmiten hoy estas páginas. “La violencia llama mucho la atención. Recordamos mejor los hechos violentos”, explica de la Corte, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad. Y así, recordando la violencia, se configura el marco de la realidad.

Las generaciones previas a la II Guerra mundial fueron educadas y preparadas para entender la violencia como un recurso aceptable para resolver conflictos, siguiendo a la catedrática en psicología social, Adela Garzón, en un artículo escrito en 2011. “Los jóvenes que hoy se sitúan alrededor de los 20-30 años son las generaciones entrenadas para la paz y formadas para desarrollar sus habilidades en sociedades abiertas”, explica. En la misma línea habla de la Corte: “Hoy las guerras están deslegitimadas, al igual que la violencia de género, que antes no lo estaba tanto o no lo estaba”. Además, el desarrollo de intereses comunes a través del comercio entre naciones “reduce la necesidad de violencia”, añade.

Aunque ya no se tolere, la violencia contra las mujeres no sigue la misma tendencia. El año del #metoo y de la manada’ cerró en España con 48 mujeres asesinadas por violencia machista, entre ellas la víctima de Elda, que tras quedarse en coma murió al día siguiente de ser disparada. Son cuatro más que el año anterior. Aunque los homicidios y asesinatos caen, la evolución de muertas por agresión se mantiene estable desde los años 80 hasta hoy. No vamos a peor, pero la mejora tarda en llegar.

A nivel de comunidad autónoma no hay diferencias significativas entre unas y otras, excepto las marcadas por atentados terroristas de ETA en el País Vasco, especialmente a principios de los 80, o por las víctimas del atentado yihadista del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

(Para leer el resto del artículo y ver los gráficos- muy interesantes-, pinchar aquí)

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Otra forma de enfocar el tema se encuentra en esta web.

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En 2015 publiqué un trabajo que está AQUÍ

También pueden encontrarse elementos de reflexión sobre las causas de la violencia en el texto:

 

 

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